Felicidades a todos los marinos de todas las flotas que se encuentran en cualquier parte del orbe: pesca, guerra, mercante, deportiva, tanto si están navegando como si están amarrados o en un faro y a todos los amigos del mar ,bloggers y lectores.
Cádiz, bella ciudad que atesora muchos siglos de historia, siempre ligada al mar. Bañada por el Atlántico que llega a sus costas con aguas templadas, azotada por los vientos predominantes, tanto por el Levante como por el Poniente, de ahí que los gaditanos digan que Cádiz tiene dos mares, “la mare que parió al Poniente y la mare que parió al Levante”.
Pasear por sus calles hará que descubramos su pasado marinero, placas en edificios que nos recuerdan que en su día fueron sede de algún organismos o instituciónes de la Armada, como por ejemplo el Real Observatorio de la Marina, hoy ubicado en San Fernando, o la Real Compañía de Guardias Marinas, trasladada primero a San Fernando y posteriormente a Marín con la denominación de Escuela Naval Militar, y otras que nos indican el nacimiento o fallecimiento de ilustres marinos como D. Federico Gravina y Nápoli, capitán general de la Real Armada, fallecido por las heridas sufridas en la batalla de Trafalgar.
Si paseamos por sus calles y miramos a lo alto de algunos edificios que pertenecieron a familias de rancio abolengo, observaremos unas construcciones muy curiosas, son las torres vigía también llamadas torres miradores. Son de cuatro tipos: De Terraza, Garita, Sillón y Garita y Sillón.
Las torres miradores hicieron mundialmente famosa a Cádiz. Eran lo primero que divisaban los viajeros que llegaban por mar, y observaban la silueta pintoresca y diferenciadora que le conferían a la ciudad. Las torres miradores de Cádiz son uno de los elementos más característicos de la arquitectura gaditana. Sin precedentes en la arquitectura de la baja Andalucía, se le atribuyen influjos norteafricanos. Generalizado su uso entre los siglos XVII y XVIII, en la maqueta de Cádiz de 1777, situada en el Museo de las Cortes (C/ Santa Inés) se pueden contar 160 torres miradores, de las que actualmente quedan aproximadamente 126.
En el siglo XVIII, no había comerciante gaditano que se preciara que al construir su casa no sumara en ella el añadido de una torre mirador. Las torres de Cádiz fueron el resultado del prestigio y auge que esta ciudad tomó con motivo de su comercio con las Indias occidentales.
Estas torres miradores solían tener planta cuadrada, de uno o dos pisos, con artesonado de madera en el interior. La excepción a esta regla la podemos encontrar en una torre situada en la calle José del Toro, que es la única con planta octogonal. Comúnmente se la conoce por “La Bella Escondida” porque no se puede ver desde la calle.
Fueron construidas en su mayoría en el siglo XVII y XVIII, momento en que la ciudad era el puerto oficial de entrada de toda la mercancía procedente de América. La población gaditana de aquel entonces se componía principalmente de comerciantes, de ahí la generalización de las torres miradores. Cada comerciante quería ver cuándo llegaba su barco.
Todo comerciante de la época que se preciara tenía en la parte superior de su vivienda una de estas torres, desde donde se controlaban la salida y entrada de barcos. Cada torre tenía su bandera para que los barcos la identificaran desde alta mar.
Las torres miradores de Cádiz son elementos característicos de su arquitectura dieciochesca y de su vinculación con la vida y el negocio del mar. Como muestra de ello, la mayoría están situadas a poniente, en aquellas casas que están delante de la canal de entrada al puerto dónde, por proximidad a éste, se establecía la clase noble de la ciudad.
Cádiz se transformó en el siglo VXIII en una de las ciudades más bellas de Europa, bien trazada, adoquinada, limpia, con casas más altas de lo común rematadas por una torre que servía de vigía. Era una ciudad de vida cara, un gran centro para el comercio, cosmopolita y con muchos extranjeros (genoveses, ingleses, franceses, holandeses…)
En 1717, Felipe V había dispuesto que se trasladasen a Cádiz la Casa de Contratación y el Consulado de Indias, por lo que la ciudad obtuvo el monopolio del comercio, dotando al puerto de Cádiz de una completa infraestructura y beneficiando enormemente al enriquecimiento de la ciudad. Aquel monopolio terminó en 1765, aunque este hecho no afectaría ni perjudicaría a Cádiz debido en parte a la extraordinaria situación geográfica de la ciudad y en parte también, a que los comerciantes gaditanos, inteligentes y capaces supieron desarrollar una actividad en consonancia con los intereses en juego.
En 1792, las ordenanzas municipales prohíben la construcción de torres miradores por inutilidad y peligro de derrumbamientos.
Tal día como hoy del año 1904 nacía el insigne poeta chileno Ricardo EliécerNeftalí Reyes Basoalto conocido por el seudónimo y, más tarde, el nombre legal de Pablo Neruda.
Enamorado del mar como Rafael Alberti, poetas marineros que nos hacen soñar y navegar a través de sus poemas.
PABLO NERUDA
EL MAR
NECESITO del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbrante
suposición de peces y navíos.
El hecho es que hasta cuando estoy dormido
de algún modo magnético circulo
en la universidad del oleaje.
No son sólo las conchas trituradas
como si algún planeta tembloroso
participara paulatina muerte,
no, del fragmento reconstruyo el día,
de una racha de sal la estalactita
y de una cucharada el dios inmenso.
Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,
incesante viento, agua y arena.
Parece poco para el hombre joven
que aquí llegó a vivir con sus incendios,
y sin embargo el pulso que subía
y bajaba a su abismo,
el frío del azul que crepitaba,
el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola
despilfarrando nieve con la espuma,
el poder quieto, allí, determinado
como un trono de piedra en lo profundo,
substituyó el recinto en que crecían
tristeza terca, amontonando olvido,
y cambió bruscamente mi existencia:
di mi adhesión al puro movimiento.
Poemas del Alma
El buscador Google también rinde homenaje a Neruda en su cumpleaños.
Navantia moviliza a 250 operarios en la salida del megabuque a la mar
El astillero evaluará el comportamiento del navío en el agua y el funcionamiento de sus comunicaciones
El «Juan Carlos I» partirá mañana de la ría para realizar las primeras pruebas internas del barco y sus sistemas
Autor: B Couce
07/07/2009
El mayor barco de la flota militar española, actualmente en fabricación en el astillero ferrolano, está a punto de salvar uno de los principales hitos en el desarrollo de su programa constructivo. El Juan Carlos I emprenderá mañana su primera navegación, que servirá para realizar las primeras pruebas internas, en las que los responsables de la factoría local evaluarán el funcionamiento de distintos sistemas y el comportamiento del megabuque en el mar.
El barco anfibio saldrá mañana de la ría en torno a las once de la mañana para iniciar tres días de navegación. Fuentes de Navantia explicaron ayer que irán a bordo alrededor de 250 trabajadores tanto del astillero ferrolano como de algunas compañías auxiliares que han participado en la instalación de los sistemas y en la construcción del navío.
Entre otras, las pruebas internas servirán para analizar el radar de navegación, los sistemas de propulsión, las comunicaciones exteriores, los sistemas de estiba de anclas y maniobra de los botes y la autonomía. Los operarios también efectuarán una comprobación de la velocidad a diferentes nudos y del comportamiento del navío en la parada en seco.
Navantia prevé que el Juan Carlos I regrese el próximo viernes, día 10, a las instalaciones de la antigua Bazán, en donde quedará atracado en torno a las siete de la tarde.
Estas serán las primeras pruebas de mar que realice el barco, pero no las últimas, ya que está previsto que en octubre o noviembre la factoría lleve a cabo otras previas a la aceptación del barco por parte de la Armada.
En las dos plantas de la ría
El buque, de 230 metros de eslora (largo) y 32 de manga (ancho), comenzó a fabricarse en mayo del 2007, simultáneamente en los dos astilleros de la ría, en las antiguas Astano y Bazán. La Armada ha invertido 360 millones de euros en la construcción de este navío, que está diseñado de forma polivalente, de forma que pueda participar tanto en acciones bélicas como en misiones humanitarias.
La dotación
El primer buque que lleva el nombre del Rey será entregado a la Marina española a finales de este mismo año. Sin embargo, en estos momentos ya cuenta con parte de su tripulación y también con su comandante nombrado, el cedeirés Andrés Breijo. Su dotación ya está a bordo, recibiendo adiestramiento para poder manejar el que será la joya de la Corona de la flota militar española.
El Juan Carlos I tendrá una tripulación integrada por 243 militares, aunque su capacidad de transporte es mucho mayor, ya que podrá embarcar a 1.200 soldados más. La Armada podrá utilizar sus superlativas dimensiones para llevar fuerzas y medios hasta zonas de conflicto; como plataforma aérea -podrá portar hasta 12 aeronaves-; usarlo como base de operaciones anfibias, ya que cuenta con un dique inundable, y utilizarlo en supuestos de acciones humanitarias y misiones bélicas.
En las últimas semanas, un ejército de 1.500 trabajadores, principalmente procedentes de las firmas auxiliares, ha acelerado los trabajos a bordo ante la salida a la mar del navío.
Añado unas fotos del L-61 Juan Carlos I, que realicé hace pocas semanas durante una visita a los astilleros Navantia-Ferrol.
El resto de la tripulación del «Villa de Aguete», con base en Cádiz, se encuentra a salvo.
Autor: Redacción digital | Efe
// 1/7/2009
El patrón del barco «Villa de Aguete», embarcación con base en Cádiz pero perteneciente a una armadora de Marín (Pontevedra) ha fallecido hoy al hundirse el buque en aguas de Mauritania, mientras que el resto de la tripulación se encuentra a salvo, según ha confirmado en Torla (Huesca) la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa.
La ministra ha informado en unas breves declaraciones que los tripulantes del barco «están a bordo de otro buque de la misma compañía», que también estaba navegando en Mauritania.
El accidente ocurrió a 25 millas de Cabo Blanco, a las 15.50, en zona de rescate de Senegal. Tanto los marineros rescatados (entre ellos, varios gallegos) como el cuerpo sin vida del capitán se encuentran en otra embarcación, «Estela», perteneciente al mismo armador. El patrón sufrió un paro cardíaco.
Tras señalar que ha trasladado su pésame a la familia del patrón fallecido, ha asegurado que «afortunadamente, el resto de la tripulación está a salvo» y ha expresado su «cariño y solidaridad a todos los hombres del mar».
La ministra, que no ha explicado las circunstancias en que se ha producido el naufragio, ha agregado que el secretario general del Mar está en contacto con el armador del barco.
El suspense se ha mantenido durante meses, y el día decisivo aun más, ya que se dilató unas horas la toma de la decisión. Las esperas a veces merecen la pena y por fin, después de muchos avatares, el faro más antiguo de occidente que siempre ha sido de todos, ahora lo es más. La Torre y su entorno, donde a veces paso horas haciendo fotos y vídeos de los barcos que entran y salen del puerto de A Coruña y cuando el objetivo alcanza, también de la ría de Ferrol. Aquí dejo esta foto tomada hace unos meses cuando la estaban dejando guapa.
Loods, Pilote, Pilota, Pilot, Lotse, es como se le denomina en holandés, francés, italiano, inglés y alemán al Práctico.
Prácticos 5
El práctico es un especialista de la navegación en una zona determinada que comprende generalmente un puerto situado bien sea en la costa, en la desembocadura de un río o incluso en un río o canal a alguna distancia de la costa. En los principales países es un capitán de la marina mercante con especiales conocimientos de la región (señalización costera, peligros, bajos y escollos, balizamiento, corrientes, mareas, enfilaciones, sondas, pasos, faros y luces; vientos locales, etc.) así como de las características particulares del puerto, de la topografía de los muelles, de los medios de remolque, etc. Durante su permanencia a bordo, el práctico sugiere el rumbo, asiste al capitán en las maniobras necesarias para seguirlo y es responsable de los eventuales daños que puedan causarse si se demuestra que son consecuencia de informaciones erróneas que ha suministrado. En efecto, el práctico es un auxiliar del capitán, pero éste conserva toda su responsabilidad incluso con el práctico a bordo. En la práctica, una vez embarcado, el práctico es quien dirige la maniobra y la navegación, pero el capitán tiene la obligación de vigilar y de intervenir cuando sea el caso, incluso exonerando al práctico cuando se manifieste su incapacidad.
En los principales puertos de todo el mundo, en los estrechos y canales el servicio de practicaje es obligatorio; en otros es facultativo. Pero incluso en este caso el tomar práctico es conveniente para los capitanes poco conocedores del lugar. Tampoco es obligatorio tomar práctico a las embarcaciones locales de pesca, de cabotaje nacional y recreo.
Los prácticos están integrados en corporaciones, sujetas al control de la autoridad marítima, y desempeñan un servicio de interés público, como es el de la seguridad de la navegación. Las corporaciones de prácticos deben disponer de las embarcaciones y medios adecuados, reconocidos suficientemente por la autoridad marítima, para el desempeño del servicio.
He tenido el privilegio de ser invitado por Prácticos de A Coruña a acompañar al práctico que estaba de guardia y, durante seis horas, asistir a bordo de la lancha Prácticos 5 a varias maniobras de atraque y desatraque de buques de diverso porte.
Con mis cámaras de vídeo y fotos colgadas al cuello pude tomas escenas con mejor o peor fortuna, ya que no soy profesional sino un apasionado aficionado, de la actividad que llevan a cabo unas veces en aguas tranquilas y otras en mares embravecidos.
La experiencia ha sido enriquecedora y agradezco a Prácticos A Coruña el haberme permitido ver de cerca su trabajo. La pericia del equipo que forman el patrón, gobernando la lancha a veces en situaciones dificiles; el marinero velando por la seguridad del práctico que tiene que subir o bajar por la escala de gato y dirigir las maniobras, evitando que los buques puedan pasar por situaciones peligrosas durante la entrada y salida de puerto.
Aunque con bastante retraso por problemas técnicos me hago eco de la información que publica Keltic, administrador de la página web infocruceros.com, publicando un comunicado de Pullmantur para tranquilizar a los familiares de los cruceristas.
Pullmantur informa que los 342 pasajeros venezolanos del buque Ocean Dream han desembarcado en Isla Margarita. El barco continúa dirección Aruba donde desembarcarán el resto de los pasajeros para poder continuar con el siguiente crucero Antillas Granadinas. Los afectados siguen su proceso de recuperación.
Los 342 pasajeros venezolanos del buque Ocean Dream ya han desembarcado en Isla Margarita. De acuerdo con lo previsto, desde las 7:30 AM horas (hora española; 01:30 hora de Isla Margarita) el barco continúa con su itinerario, dirección Aruba donde desembarcarán tanto el resto de los pasajeros como la tripulación afectada, utilizando todas las medidas de seguridad establecidas en los protocolos de desembarque indicados por las autoridades Sanitarias en Aruba, tanto para las personas como para garantizar la perfecta disposición desde el punto de vista sanitario del navío de cara al siguiente crucero que comienza mañana viernes día 19 de junio desde ésta isla de Aruba. Está prevista su llegada a Aruba a las 22:00 horas.
Todos los afectados padecen leves molestias y mejoran de forma adecuada, sin que su estado revista ninguna preocupación especial. Como es lógico, en tales circunstancias y desde que se detectó la situación, se tomaron todas las medidas sanitarias para paliar las consecuencias derivadas de este hecho. Los afectados, fueron atendidos, desde el primer momento por los servicios médicos del navío, al tiempo que permanecen aislados del resto de la tripulación y del pasaje, cumpliendo con los protocolos y las medidas sanitarias establecidas en dichas situaciones. Los pasajeros que todavía están en el barco siguen atendidos y empleando de forma óptima los servicios que ofrecen las instalaciones del buque. La situación es de calma y se realizan las actividades habituales dentro del navío con total normalidad.Pullmantur quiere tranquilizar a los familiares de todos los embarcados, transmitiéndoles que ha adoptado todas las medidas preventivas necesarias para solventar esta situación, al tiempo que informa que cuenta con el TELÉFONO CLIENTES PULLMANTUR 91. 418.70.50 para atención a familiares de pasajeros de 9 de la mañana a 10 de la noche.
A través del mismo, podrá conocer en cada momento la situación de todos los pasajeros.
Fuentes: Pullmantur e Infocruceros.com
Escuché esta mañana en un canal de TV las declaraciones de una crucerista quejándose de la falta de veracidad y ocultación de información por parte del capitán del Ocean Dream, comunicando al pasaje que no podían entrar en puerto, se saltaron varias escalas por «problemas administrativos» (sospechoso) y horas más tarde les informaron del verdadero motivo de los cambios en las escalas programadas en el en el crucero: «varios tripulantes afectados por la gripe A».
Esta situación contrasta con otra similar, pero a menor escala, que viví a bordo de un crucero de la compañía que absorvió a Pullmantur, Royal Caribbean. Viajábamos a bordo 3.400 pasajeros y 1.100 de tripulantes. Recibí en el camarote una hoja informativa comunicándonos que se había detectado un caso de varicela a bordo y que se había aislado a la persona afectada, que si algún pasajero notaba síntomas de fiebre lo comunicara al médico de a bordo. Eso si que es transparencia informativa y como hay que actuar en caso de emergencias sanitarias. ¿Temía el capitán del «Ocean Dream» que se desatase el pánico a bordo?.
Lo importante es que los cruceristas podrán desembarcar en Aruba pero con la frustración de no haber culminado el crucero con normalidad.
Cuando publiqué un post sobre la «Historia del cable trasatlántico y los buques cableros españoles», uno de los primeros en dejarme un comentario fue Javier. Nadie mejor que él pues ha pasado gran parte de su vida a bordo de buques cableros, entre ellos el «BC Atlantida» y «BC Mercury» y por tanto su opinión fue muy valiosa. Enseguida me ofreció multitud de material videográfico: escenas a bordo del «BC Atlántida», «BC Teneo», «BC Tyco Resolute», etc. Su canal de «youtube» lo incluí en mi blogroll y posteriormente coincidimos en la página web de fotógrafos navales, www.shipspotting.com, donde tiene colgadas cerca de 600 fotos.
Logo de Javier
Hace pocas semanas me desperté con la noticia de que La Voz deGalicia en su edición de Vigo le ha dedicado, merecidamente, un artículo en su sección «A PIE DE CALLE» en el que hace referencia a una de sus principales aficiones: fotógrafo de barcos.
Aficiones, vídeo y fotografía marítima, que compartimos y que nos mantienen en contacto, intercambiando vídeos y fotos tomadas en su querida Ría de Vigo y yo en mi querida Ría de A Coruña, tendiendo un puente virtual que hermana a través del mar a ambas ciudades y fraguando una buena amistad.
El editor gallego Eduardo Riestra se enrola con el escritor Javier Reverte en el barco de «La Reina de África», un vapor de leyenda que recorre las aguas del lago Tanganica entre Mpulungu (Zambia) y Kigoma (Tanzania).
Autor: Eduardo Riestra
Fecha de publicación: 2/5/2009
Comienza a anochecer, pero aun así pudimos ver desde el embarcadero de la pequeña aldea costera de Kasanga el resplandor de una potente luz que procedía del interior del lago Tanganica, ahora inmenso y negro. Era el foco que maneja el piloto para su navegación de cabotaje. Cuando el barco, que provenía de la cercana Zambia, dobló el cabo para entrar en la rada del muelle, nos miramos emocionados. Íbamos por fin a embarcar en aquella leyenda. La nave, completamente iluminada, parecía un maravilloso artefacto de museo. Subimos a bordo, dejamos nuestros equipajes y nos abrazamos. Estábamos por fin en el Liemba.Para llegar hasta allí habíamos tenido que recorrer durante cinco días más de 1.200 kilómetros por carreteras de tierra repletas de socavones que las primeras lluvias del final del verano habían agrandado, carreteras destrozadas donde los coches avanzan a veinticinco kilómetros por hora sorteando trampas. Habíamos salido de la reserva Selous una semana antes, y desde Mbeya nos habíamos dirigido a la capital de Tanzania, Dodoma, con objeto de tomar desde allí el tren hasta Kigoma, la ciudad más importante de la costa tanzana del lago Tanganica y puerto base del Liemba.El viaje había comenzado en Dar es Salaam el primero de marzo, el día de las elecciones. Un grupo de amigos del escritor Javier Reverte habíamos tenido la oportunidad de participar en el tramo tanzano de uno de sus viajes. Entre ellos se encontraba su hermano Jorge, que sabría de la salida de su último libro (El arte de matar, RBA, Barcelona) desde la ciudad de Iringa, ya en las tierras altas, a medio camino del sur. Aquella noche brindamos con cerveza templada en un restaurante de luz mortecina. Aunque el viaje era largo y contemplaba diferentes tramos, el eje central era la navegación en el Liemba, desde Kigoma hasta Kasanga, recorriendo así gran parte del lago de noroeste a sureste y desembarcando en el último puerto antes de entrar en aguas de Zambia. Sin embargo, aquel plan se había desbaratado. Nuestra intención inicial era tomar el ferrocarril que desde Dodoma cruza el país hasta Kigoma en un viaje de más de veinticuatro horas, pero al llegar a la capital nos habían dado la mala noticia de la suspensión del tren. Aun suponiendo que al día siguiente la línea se restableciera, no llegaríamos a tiempo de embarcar. Solo cabía ir a buscar el barco al otro extremo de su trayecto, adonde llegaría a finales de semana. Iringa, Mbeya, Tunduma, Sumbawanga y, finalmente, nuestro destino: Kasanga. Y allí estábamos embarcando en aquella leyenda flotante. ¿Pero por qué tanto interés por el Liemba?El MV Liemba fue construido en 1913 en los astilleros Meyer-Werft de Papenburg, en Alemania. Desde allí se transportó en cincuenta mil cajas hasta el lago, en cuyas orillas fue ensamblado como un inmenso puzle, armado con un cañón y botado en 1915. El nombre que figuraba en su casco era Graf von Götzen, el del entonces gobernador de la región. Al perder la Primera Guerra Mundial, los alemanes deciden hundirlo, pero con el cuidado suficiente para que pudiera ser recuperado. Ocho años más tarde, en 1924, el pecio es rescatado por la Royal Navy, que lo pone en servicio bajo su nombre actual, Liemba, expresión con la que se denomina la lengua común de los pueblos de la región de esa orilla del lago Tanganica. En 1961, con la independencia de Tanzania, es cedido al nuevo Gobierno, y desde entonces sigue siendo el medio de transporte fundamental en la costa este del lago. Occidente tuvo la ocasión de descubrirlo de la mano de John Huston, que casó en su puente, antes de mandarlo a pique, a Katherine Hepburn (Rosie) y Humphrey Bogart (Charly) en La Reina de África (1951), película por la que el actor obtendría su único Oscar.Nos encontrábamos por tanto a bordo del Liemba la noche del pasado día 13 de marzo. Tardamos un buen rato en instalarnos en nuestros cubículos de primera clase, en la segunda cubierta. Diez camarotes en total para un barco que tiene capacidad para setecientas personas. Hay también media docena de camarotes de segunda clase y una bodega con bancos para el resto de los pasajeros. Y además un amable comedor almodovariano, ruidoso y bastante concurrido a la hora de la cena. Esa primera noche llovía intensamente y ya de madrugada cayó un rayo como un cañonazo. Durante los tres días con sus tres noches vivimos una experiencia intensa, en la que pudimos relacionarnos con gentes venidas de Zambia o de la lejana Sudáfrica que regresaban a Ruanda o a Burundi, como aquel François Minani, que no podía ocultar su nerviosismo ante la inminencia del reencuentro con su familia en Bujumbura. Había también familias, muchas mujeres, todos ellas como extraños marsupiales que llevan a la espalda un bebé firmemente atado con un kanga multicolor. El barco proveniente del puerto zambiano de Mpulungu se iba deteniendo en alta mar, en alto lago, frente a pequeñas aldeas de donde surgían decenas de embarcaciones que pretendían abarloarse. Nos quedábamos al pairo con la máquina apagada mientras éramos abordados por la marabunta, a cualquier hora del día o de la noche. Kala, Wambembe, Msamba, Ninde, Kipili, Miranda y así hasta dieciséis pequeños pueblos para los que el Liemba es la única vía de comunicación con el resto del mundo. Los atardeceres casi dolorosos, el horizonte oscuro del Congo, territorio de terror desde los tiempos de Leopoldo II de Bélgica hasta ayer mismo, hasta hoy; la lluvia caliente, los paisajes de vegetación casi obscena (el parque de Mahale Mountains, donde se rodó la película Greystoke, de 1984). La misma costa en que, un poco más lejos, en Gombe Stream, anda Jane Goodall retozando con sus chimpancés. En la madrugada del lunes el barco fondeó frente a la ciudad de Kigoma y los viajeros, impacientes como aquellos judíos del Exodus que en 1947 intentaban llegar a la costa de Palestina, tuvieron que aguardar a que con la claridad de la mañana se abriese el puerto y nos permitiesen atracar. Durante esas horas, en medio del trajín de la noche, en los bancos de tercera clase moría un pequeño pasajero, un niño que horas antes rechazaba frente a la puerta de nuestro camarote la teta de su madre. Ya avanzada la mañana descendimos a tierra. Creo que habíamos cumplido un sueño.