El “Costa Concordia” naufraga al encallar cerca de la isla de Giglio

14 enero, 2012 a las 2:02 pm | Publicado en Marina Mercante, Naufragios y accidentes marítimos | 9 comentarios

La Voz de Galicia

Al menos tres personas han muerto y varias decenas han resultado heridas al encallar una barco crucero con 4.229 pasajeros en aguas de la isla italiana de Giglio, en el mar Tirreno, en la región central de Toscana, informaron fuentes de la Capitanía del puerto de Giglio.

El Costa Concordia, de la compañía Costa Cruceros, encalló por causas de momento desconocidas a las 21.30 horas (20.30 gmt) de esta pasada noche cuando se dirigía desde el norteño puerto de Savona al de Civitavecchia, a 70 kilómetros al norte de Roma.

El naufragio se produjo cuando la mayoría de los pasajeros cenaban, se fue la luz y se sintió un golpe y un gran estruendo, relataron después los náufragos a los medios italianos.

Los medios locales aseguran que el número de fallecidos sería ya de seis, cifra que no ha sido confirmada por la capitanía del puerto de la pequeña isla de la Toscana.

El barco presenta una inclinación de 80 grados y está embarrancado en un fondal de 30 metros de profundidad.

Españoles a bordo

Según datos de la naviera, a bordo del Costa Concordia, que así se llama el barco, viajaban 188 españoles, siete de ellos tripulantes. En principio, están todos a salvo. Previamente, el consulado español en Roma había informado de que en el crucero viajaban al menos 12 españoles.

Precisamente fue un coruñés quién llamó al consulado para informar de lo ocurrido horas después del naufragio. El viajero gallego formaba parte de un grupo de doce españoles -seis parejas- que participaban en un crucero por el Mediterráneo. Contó que no llegaron a caer al agua, que fueron rescatados desde el interior del barco y trasladados a la isla de Giglio, todos en buen estado.

Rescate

«Ha sido una pesadilla, parecía el Titanic, pensábamos que íbamos a morir», relataban algunos de los pasajeros del crucero esta mañana. Personal especializado en socorro de barcos, bomberos, personal de la compañía y varias naves acudieron inmediatamente a la zona para evacuar a los viajeros. «Estábamos en el caos absoluto, ninguno de la tripulación sabía decirnos qué hacer». Algunos denunciaron que las tareas de socorro fueron muy lentas, que antes de abandonar el barco pasó una hora y media y que algunos miembros de la tripulación les contaron que el capitán de la nave sabía de la gravedad de la situación «y no hizo lo que debía».

La capitanía del puerto de Grosseto, del que depende Giglio anunció que se abrirá una investigación al respecto, «ya que es verdad -dijo el capitán de corbeta Emilio Del Santo-, que muchos viajeros lamentaron la lentitud y una tripulación inadecuada».

El centenar de habitantes que durante el invierno vive en la isla se volcó con los viajeros y durante toda la noche les ofrecieron comidas y bebidas y le dieron todo el confort posible, según contaron, agradecidos. Algunas tiendas abrieron durante la noche y la población ofreció asimismo mantas y otros enseres para que no pasaran frío.

El Costa Concordia efectuaba un crucero por el Mediterráneo. Había salido de la ciudad costera italiana de Savona (norte) y tenía escalas previstas en Civitavecchia, Palermo (isla de Sicilia), Cagliari (isla de Cerdeña), las ciudades españolas de Palma de Mallorca y Barcelona, y la francesa Marsella, para regresar a Savona, según una nota de la compañía naviera.
COSTA CONCORDIA
Características:

  • IMO  :9320544
  • Nombre del barco: COSTA CONCORDIA
  • Indicativo de llamada: IBHD
  • MMSI: 247158500
  • Registro bruto: 114147
  • Peso muerto: 8900
  • Eslora total: 290,2 m
  • Manga: 35.5 m
  • Pasajeros: 3700
  • Tripulación: 1100
  • Velocidad: 20,0 nudos
  • Puerto de registro: Genova
  • Año de construcción: 2006
  • Astilleros: Fincantieri, Genova
  • Bandera: Italia
  • Buques gemelos: Costa Serena, Costa Pacifica, Costa Favolosa

El País 15.01.12

Dice el capitán Schettino que no navegaba cerca del litoral, pero el Costa Concordia —un buque gigantesco, con más vecinos que muchos pueblos de la Toscana— yace en la orilla de la isla de Giglio, sobre el flanco de estribor, con una grieta de 70 metros en el casco y un misterio aún por resolver: ¿hay cadáveres en su interior? La noche del viernes, a eso de las 21.30, los 3.200 pasajeros y 1.000 tripulantes que acababan de zarpar del puerto de Civitavecchia —a 80 kilómetros al noroeste de Roma— sintieron un fuerte impacto, un apagón momentáneo y el estruendo de los cristales al caer. Según coinciden cientos de testimonios, la tripulación quitó importancia al incidente, pero la inclinación progresiva del buque desató el pánico. Aunque 24 horas después del accidente las noticias seguían siendo confusas, ya es seguro que tres personas —dos turistas franceses y un marinero peruano— murieron y que las autoridades italianas tenían una lista de unos 40 posibles desaparecidos que en la mañana de este domingo han rebajado a 17. Tras declarar durante toda la jornada, el capitán, Francesco Schettino, de 50 años de edad y 30 de experiencia, fue detenido bajo la acusación de “homicidio culposo” y “abandono de pasajeros”.

Se da la circunstancia de que muchos de los supervivientes no supieron que estaban tan cerca de la costa hasta que ya estaban sobre el mar, a bordo de las lanchas de salvamento, porque la mole de 17 pisos se interponía entre ellos y la isla. “Nadie nos dijo”, resalta Vicente Bonín, “que estábamos tan cerca. Nos podrían haber evitado unos momentos de pánico que jamás olvidaremos”. Bonín es uno de los 177 españoles —siete de ellos tripulantes— que viajaban en el Costa Concordia. Uno de ellos, Guillermo Gual, de 68 años, procedente de Palma de Mallorca, continúa desaparecido. Durante toda la tarde, agentes de los carabinieri y de la Guarda de Finanza recorrieron los bares y las pensiones de Porto Santo Stefano intentando achicar la lista de los desaparecidos.

Las críticas de los supervivientes hacia la tripulación del barco se convierten en agradecimiento emocionado cuando se refieren a los habitantes de la isla de Giglio. Los vecinos —unos 1.500— se afanaron desde el primer momento en socorrer a unos náufragos que casi los triplicaban en número. La iglesia, el asilo de la parroquia, casas particulares y hasta el hotel Bahamas, que estaba cerrado por tratarse de temporada baja, se abrieron de par en par.

El Costa Concordia, tras atracar en Civitavecchia para que los pasajeros visitaran Roma, se dirigía al puerto de Savona (norte de Italia), y desde allí tenía previsto hacer escala en Palermo (Sicilia), Cagliari (Cerdeña), Palma de Mallorca, Barcelona y Marsella antes de volver a Civitavecchia. Una semana de diversión por menos de 1.000 euros, un carrusel sinfín, un hotel flotante que se derrumbó torpemente a los pies de una isla preciosa.

Imágenes de la tragedia:

Costa Concordia

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